martes, 11 de mayo de 2010

El funcionario desnudo (The naked civil servant, 1968) de Quentin Crisp

La editorial Valdemar editó hace unos años este libro que no se encontraba por aquí. Su autor, Quentin Crisp, no nos es muy conocido pero fue una auténtica celebridad en Inglaterra y uno de los primeros homosexuales públicos. Paseó su condición gay sin rubor, con ropa por aquellos años inadecuada: gasas, pañuelos y todo tipo de complementos. Se le veía venir de lejos y por ello se le debe considerar como un pionero de la desarmarización. Su pretensión era "educar" al mundo y hacer que los heterosexuales se dieran cuenta de que la homosexualidad existía y que se podía pasear con ella sin esconderla. Le costó algún disgusto pero por ese es precisamente una figura a tener en cuenta hoy. Parte de su peripecia vital está contada en esta valiente biografía absolutamente recomendable. A la importancia de sus vivencias en un período histórico adverso se une una deliciosa amenidad, fruto de su fino humorismo al estilo Oscar Wilde, del que muchos consideran una especie de seguidor "sui generis". A pesar de ser una autobiografía no es nada pesada y gracias a ese humorismo se lee como si fuera una ficción. Por la chispa de algunas anécdotas no parece distar mucho de una obra picaresca, al estilo de un Lazarillo de Tormes en versión moderna. Es ilustrativa la frase de un crítico inglés acerca del libro: "Mantiene un tono de puterío elegante, despiadado, divertido y vanidoso". Lo dicho, a devorar esta obra totalmente imprescindible (todavía se encuentra en librerías porque yo la he comprado hace unos meses) y a esperar también que se edite el dvd de la película que se hizo para la televisión en 1975, con John Hurt haciendo de Crisp.