domingo, 6 de diciembre de 2009

A single man (Un hombre soltero, 1964) de Christopher Isherwood

He realizado alguna otra entrada sobre Christopher Isherwood y hoy repito para hablar de su novela A single man con motivo de su paso a pantalla grande. La película todavía no tiene fecha de estreno por aquí y creo que tampoco la tenía hasta hace poco para el propio Estados Unidos pero la novela si que podemos leerla, y más teniendo en cuenta que acaba de salir en bolsillo y que por tanto la encontramos barata en cualquier tienda. Conocemos al escritor por ser el autor de la famosa Adiós a Berlín (1939), que adaptada al cine es la archifamosa Cabaret con los números musicales de Liza Minelli y compañía. Para Isherwood, esta novela que merece nuestra entrada de hoy es la más sincera que escribió y nos lo dice en esa misma edición de bolsillo comentada, que es todo un lujo para ser de ese formato ya que incluye una entrevista que le hicieron en 1973 para la revista Gay Sunshine, cuando el escritor ya había salido del armario. La novela va dedicada a Gore Vidal, otro importante escritor gay del que luego se distanció un poco, y cuenta los días de un profesor inglés gay que tras la muerte de su novio sigue dando clases rutinariamente en California. No explico nada más porque como es tan breve y asequible mejor la leéis. Por primera vez pone el acento directamente en la homosexualidad aunque en aquella Adiós a Berlín ya había bastantes insinuaciones. Posteriormente escribió una autobiografía: Christopher y los suyos (1976) donde explica la importancia de la homosexualidad en sus escritos. En la entrevista también tenemos breves retazos de su vida y la explicación de porqué salió tan tarde del armario. Insisto en esa entrevista final al propio escritor ya que me parece que ahora que estamos en crisis, los libros tendrían que ofrecer algunos extras de este tipo (como los dvd's) para animar a la compra y que nadie piense que está gastando mucho dinero para ediciones descuidadas. Que aprendan también los músicos y ofrezcan algo más en lugar de quejarse tanto, cuando nos hacen pagar una barbaridad para oir solo diez cancionzuchas, que las oyes en media hora y te quedas igual.