lunes, 9 de marzo de 2009

Miguel Angel. Urbanismo

Queda reiterativo pero hay que volver a decir que el genio del artista se manifiesta en cualquiera de sus actividades. La arquitectura, la escultura y la pintura pueden ser las artes mayores pero en el Renacimiento el hombre vuelve a ser el centro del Universo y los artistas necesitan intervenir en proyectos que incidan muy directamente en la vida cotidiana y en los usos de las mismos pueblos y ciudades. Con Miguel Angel tenemos un ejemplo muy ilustrativo en la plaza del Campidoglio, situada en una de las colinas de roma. El "arte" del urbanismo tiene el reto de tener que trabajar con menos libertad porque hay que ceñirse a espacios ya establecidos y en esta ocasión se tuvo que crear un espacio abierto, una buena accesibilidad y una armonía donde no había nada de ello sin renunciar a la monumentalidad requerida para un lugar que tenía que ser el nuevo centro administrativo de la ciudad. Al final lo consigue mediante una escalinata que da mucha sensación de amplitud con unos remates esculturales. En la foto vemos esas esculturas que representan a Cástor y Polux. El interior, que era trapezoidal da una nueva sensación de redondez y centralidad por el diseño geométrico del pavimento como vemos en la foto. En medio de todo se situa la famosa estatua ecuestre de Marco Aurelio, que ahora es una copia aunque el original lo podemos ver allí mismo: en el Museo Capitolino de esa misma plaza. Por cierto, en un extremo de la plaza se situa ahora la famosa "loba capitolina" como símbolo de la antigua Roma. Es un añadido posterior pero no rompe la magia de la plaza al ser muy pequeña, muy poco visible y estar escondida en un lateral de uno de los edificios la plaza. Esos edificios circundantes dan también una sensación de conjunto unitario por unas intervenciones en las fachadas para dar precisamente esa impresión. En suma, toda una obra maestra.